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Grasas y geometría: cómo los ángulos condicionan el bienestar humano

Imagen de portada del artículo

Fuente: Imagen creada con IA

Las grasas son un componente esencial para el funcionamiento óptimo de nuestro organismo, aportando energía, facilitando la absorción de vitaminas y formando parte de las membranas celulares. Sin embargo, no todas las grasas son iguales. A lo largo de décadas de investigación, hemos acumulado evidencia que demuestra que la estructura molecular de las grasas, especialmente su geometría, tiene un impacto directo en nuestra salud.

En este artículo, exploraremos cómo la configuración espacial de las moléculas de grasa —desde las saturadas hasta las insaturadas en sus formas cis y trans— influye en su comportamiento metabólico y sus efectos sobre el bienestar humano. A través de este recorrido, descubriremos cómo pequeños ángulos y enlaces en estas moléculas pueden marcar la diferencia entre una grasa saludable y una que incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares. También hablaremos de los procesos industriales que nos han permitido modificar esa geometría y cómo la investigación nos ha hecho darnos cuenta de cuándo esos procesos resultan perjudiciales.

Para todo ello necesitaremos profundizar en la geometría del tetraedro. Lo realizaremos de forma experimental, pero si profundizas en el código de las construcciones que te proporciono verás que es fundamental conocer la longitud de sus alturas, de sus aristas y de los ángulos entre sus diferentes elementos. He necesitado calcular el centroide, rotar la figura y emplear ecuaciones de la recta, vectores y planos para para representar en tres dimensiones el modelo y con ello construir las moléculas que necesitamos para comprender cómo se comportan las grasas y qué características tienen las que son perjudiciales para nuestra salud.

En mis representaciones he usado fundamentalmente dos tecnologías: GeoGebra y p5.js

Prepárate para sumergirte en el mundo de la geometría molecular, donde la forma lo es todo y donde entender los detalles más sutiles puede ayudarnos a tomar decisiones más informadas sobre nuestra alimentación y salud.

En este artículo intentaré acompañarte a través de cada concepto para que cualquier no iniciado en la materia acabe comprendiendo las claves de la estructura y propiedades de las grasas que consumimos.

Imagen de portada del artículo

Fuente: Fotografía de mis notas manuscritas

Comprendiendo el papel de las grasas

El papel fundamental de la grasa

Durante décadas, la grasa fue vista como el gran enemigo de una alimentación saludable. Las etiquetas de "light" y "bajo en grasas" dominaron los supermercados, y muchos creyeron que eliminarla de sus dietas era la clave para perder peso y prevenir enfermedades. Sin embargo, con el tiempo, la ciencia ha demostrado que no todas las grasas son iguales y que, lejos de ser perjudiciales, las grasas saludables son esenciales para el buen funcionamiento del cuerpo.

Hoy, los carbohidratos parecen ocupar ese lugar de "villano nutricional", pero, al igual que ocurrió con las grasas, esta demonización generalizada no refleja la complejidad de su papel en la dieta. Volver a valorar las grasas nos enseña una lección importante: entender los nutrientes no como enemigos, sino como aliados cuando se consumen en equilibrio y con conocimiento.

Por ejemplo, las grasas insaturadas, presentes en alimentos como el aguacate, el aceite de oliva o los frutos secos, ayudan a mantener la salud del corazón y el cerebro. Incluso las grasas saturadas, dentro de un contexto moderado, pueden formar parte de una dieta equilibrada. Más aún, ciertas vitaminas como la A, D, E y K solo pueden ser absorbidas en presencia de grasa.

Las grasas más interesantes para la industria

Las grasas desempeñan un papel crucial no solo en la salud, sino también en el sabor y la textura de los alimentos. Sabemos que las dietas muy bajas en grasas suelen ser menos sostenibles, en parte porque sacrifican el placer asociado al sabor de los alimentos. Por esta razón, se recomienda que las grasas constituyan al menos el 20% de la ingesta calórica total para garantizar una mayor adherencia a la dieta.

La industria alimentaria ha aprovechado esta propiedad para desarrollar productos ultrapalatables, optimizando no solo su sabor, sino también su aroma, textura y apariencia. Un ejemplo destacado es el comportamiento de ciertas grasas que son sólidas a temperatura ambiente. Este atributo es particularmente valioso en alimentos como el chocolate, que se presenta sólido al tacto, pero se derrite suavemente al entrar en contacto con el calor del cuerpo, ofreciendo una experiencia sensorial única y altamente atractiva.

Esta dualidad en el estado físico de las grasas está directamente influenciada por su geometría molecular. Por ejemplo, las grasas vegetales, como el aceite de oliva, tienden a ser líquidas a temperatura ambiente debido a la disposición de sus enlaces insaturados. En contraste, las grasas de origen animal, como la mantequilla, presentan una estructura más saturada, lo que las mantiene en estado sólido. Analizaremos en detalle los motivos y la geometría de sus moléculas.

Este comportamiento de las grasas animales, el ser sólido a temperatura ambiente, contribuye a experiencias sensoriales como la de untar mantequilla en un pan tostado y ver cómo se derrite lentamente o cómo se funde al entrar en contacto con la saliva, añadiendo riqueza y placer al acto de comer.

Imagen untando mantequilla

Fuente: Imagen creada con IA

Pero como todavía no he explicado lo que es saturado e insaturado y he prometido acompañarte en este viaje de conocimiento, déjame que ilustremos todo con un ejemplo antes de entrar en profundidad en la estructura de las grasas.

El ejemplo de la margarina y la mantequilla

En este recorrido por el mundo de las grasas, es esencial comprender las diferencias clave entre dos de los ingredientes más comunes en nuestras cocinas: la mantequilla y la margarina. Ambos productos tienen una historia interesante y, aunque ambos son utilizados principalmente como untable, la forma en que se elaboran y los efectos que tienen en nuestra salud son bastante diferentes.

La margarina fue creada por Hippolite Mège-Mouriès en 1869, en respuesta a la necesidad de alimentar a las tropas de Napoleón con una alternativa económica a la mantequilla. Pero fue en 1902 cuando Paul Sabatier un químico alemán perfeccionó el proceso de hidrogenación, que permite transformar aceites líquidos en grasas sólidas, como la margarina. Este proceso convierte los ácidos grasos insaturados de los aceites vegetales en grasas saturadas, modificando la estructura química de la grasa para aumentar su punto de fusión, lo que resulta en una grasa más dura.

Por otro lado, la mantequilla se obtiene a través de un proceso físico muy diferente. En lugar de cambiar la estructura química de la grasa, se solidifica mediante batido de la nata. Al agitar la nata de la leche, las partículas de grasa se agrupan, formando la mantequilla y separando el suero de leche, lo que da lugar a una grasa saturada.

El impacto de estas grasas en la salud es uno de los debates más polémicos. La mantequilla, al ser rica en grasas saturadas, ha sido históricamente vista como menos saludable, ya que se asocia con un aumento en el colesterol LDL, conocido como "colesterol malo". La margarina, aunque contiene más grasas insaturadas, no está exenta de críticas. Su proceso de fabricación, que implica la hidrogenación de aceites vegetales, puede crear grasas trans, que son perjudiciales para la salud cardiovascular.

En las últimas décadas, el consumo de mantequilla ha permanecido relativamente estable, mientras que la margarina ha visto un descenso en popularidad, especialmente a medida que más personas se han preocupado por los efectos negativos de las grasas trans.

Una curiosidad: En la web spurious correlations (correlation is not causation) , se exponene casos de correlaciones que no implican causalidad. Uno de ellos es la relación entre el consumo de margarina y los divorcios en el estado de Maine. Obviamente no existe causalidad entre ambos, pero entre 2000 y 2009 correlacionaron de forma significativa. Es un recurso útil para explicar este concepto en el aula.

Gráfico Mantequilla

** Fuente: https://www.tylervigen.com/spurious-correlations **

A pesar de las diferencias en el tipo de grasa que contienen, tanto la mantequilla como la margarina han sido objeto de investigaciones sobre sus efectos en la salud, y la conclusión es clara: aunque la margarina moderna tiene menos grasas saturadas, su proceso de hidrogenación y la posible presencia de grasas trans pueden hacerla menos saludable en comparación con las alternativas más naturales.

Comprendiendo los diferentes tipos de grasas

La estructura de las grasas

Para comprender la geometría de las grasas y sus implicaciones necesitamos hacer un viaje largo hasta comprender su estructura, pero vamos a comprender bien el punto de partida.

Te he explicado que hay grasas que son sólidas a temperatura ambiente y que hay otras que no lo son. Básicamente esto se debe a la estructura de los ácidos grasos que las forman. Que pueden ser de dos tipos.

Más adelante entraremos a fondo en esta clasificación y en la relación con la estructura, pero antes vamos a comprender con una analogía el comportamiento de unos y otros.

Cuadro sólidos líquidos

Fuente cuadro: Elaboración propia

El empaquetamiento

Imagina la grasa como una caja llena de lápices: • Si los lápices son rectos y uniformes puedes apilarlos fácilmente uno sobre otro, ocupando el mínimo espacio. • Si los lápices están torcidos o doblados no se pueden apilar bien, dejando espacios vacíos entre ellos.

Un mejor empaquetamiento da lugar a una sustancia más sólida. Un peor empaquetamiento (una caja con lápices torcidos) da lugar a una sustancia más suelta o líquida.

Empaquetamiento

Fuente: Imagen creada con IA

Ahora te puede imaginar que las grasas de origen animal, que son sólidas a temperatura ambiente estarán formadas por ácidos grasos cuyas moléculas sean más rectas (con menos giros o dobleces) y que los ácidos grasos de las grasas vegetales presentarán geometrías menos rectilíneas, más torcidas o dobladas y por tanto más difíciles de empaquetar.

En las siguientes líneas vamos a comprender el porqué.

Desde el átomo a las grasas

Los átomos son las unidades fundamentales de la materia, presentes en todo lo que nos rodea, incluido nuestro cuerpo. Cuando los átomos se combinan, forman moléculas, que en los seres vivos constituyen las células. Estas células se agrupan para formar tejidos específicos, los cuales se organizan en órganos. A su vez, los órganos trabajan en conjunto con otros tejidos y órganos para conformar sistemas, como el circulatorio, digestivo, endocrino o reproductor, entre otros.

Los átomos se unen para formar moléculas mediante enlaces covalentes, como por ejemplo la molécula del ácido graso. Estos enlaces surgen cuando dos átomos comparten electrones, lo que los convierte en los más fuertes y estables. La fuerza de un enlace covalente aumenta con el número de pares de electrones compartidos, y romperlo requiere una mayor cantidad de energía, medida, por ejemplo, en calorías. La cantidad de enlaces covalentes que un átomo puede formar depende del número de electrones libres disponibles en su capa externa.

Por ejemplo, el carbono, que tiene 4 electrones en su nivel externo, puede formar hasta 4 enlaces covalentes. Un caso típico es su unión con 4 átomos de hidrógeno, cada uno de los cuales aporta un electrón para compartir.

El tipo de enlace (simple, doble, triple…) también determina la forma tridimensional de las macromoléculas y podrás intuir que esto tendrá que ver con la geometría de la molécula en la que nos detendremos más adelante.

Un carbono saturado es aquel que ha formado todos los enlaces covalentes posibles con átomos diferentes, generalmente con átomos de hidrógeno en compuestos orgánicos simples. En este caso, el carbono está unido exclusivamente mediante enlaces simples otros átomos, ya sea de hidrógeno u otros elementos. Es decir, un carbono que tiene cuatro enlaces simples está saturado. Y no lo está si tiene algún enlace que no sea simple (doble o triple).

Tipos de enlaces

Fuente: Elaboración propia

Por ejemplo, en el metano (CH₄), el carbono central está saturado porque ha formado cuatro enlaces simples, cumpliendo su máxima capacidad de enlace.

Aquí la puedes ver construida en GeoGebra. Observa algo de lo que te hablaré después. Los átomos se disponen en forma de tetraedro, siendo el centroide del tetraedro el carbono y los vértices los átomos de hidrógeno.

Los ácidos grasos

Los ácidos grasos son biomoléculas formadas por carbono, hidrógeno y oxígeno (en ocasiones también N, S y P) muy energéticos e insolubles en agua, que forman parte tanto de lípidos simples como complejos.

Las cadenas de los ácidos grasos pueden ser: saturadas (sin dobles enlaces) o insaturadas (con uno o más dobles enlaces). En los ácidos grasos saturados las cadenas hidrocarbonadas son rectas. En los insaturados los dobles enlaces pueden producir codos con cambios de dirección.

ejemplos
** Fuente: elaboración propia **

Saturado e insaturado

Un compuesto químico está saturado cuando todos los posibles enlaces de sus átomos están ocupados. Los átomos de carbono poseen cuatro electrones de valencia y como ya hemos mencionado pueden establecer enlaces simples, dobles o triples. Un átomo de carbono se designa como saturado cuando todos los enlaces posibles de dicho átomo están ocupados por otro átomo, es decir, cuando tiene en total cuatro átomos enlazados directamente.

Cuadro tipos de enlaces

Las cadenas de carbono

La facilidad del carbono para formar largas cadenas es casi específica de este elemento y es la razón del elevado número de compuestos de carbono conocidos, si lo comparamos con compuestos de otros átomos. Las cadenas carbonadas son bastante estables y no sufren variación en la mayoría de las reacciones orgánicas. Su capacidad para formar hasta cuatro enlaces covalentes, permite la creación de estructuras complejas, flexibles y estables, desde cadenas largas hasta anillos tridimensionales. Además, su abundancia relativa en la Tierra y su facilidad para interactuar con otros elementos clave, como el hidrógeno, el oxígeno y el nitrógeno, han hecho posible la diversidad de formas de vida que conocemos.

Es por ello que en ocasiones se habla de la vida en nuestro planeta como vida basada en el carbono y se especula con la posibilidad de que en caso de existir vida en otros planetas ésta estuviera basada en otros elementos como por ejemplo el silicio que presenta algunas de estas características.

Aunque se llaman cadenas lineales, en realidad tienen forma de zigzag, con ángulos próximos a 109°, debido a la estructura tetraédrica del átomo de carbono cuando solo posee enlaces sencillos.

Esa estructura geométrica y es el punto sobre el que pivota este artículo, su motivo y sus implicaciones.

Los ángulos entre enlaces

Los ángulos de enlace en las moléculas se explican por la teoría de repulsión de pares de electrones de la capa de valencia (VSEPR, por sus siglas en inglés). Según esta teoría, los pares de electrones en torno a un átomo central tienden a disponerse lo más alejados posible entre sí para minimizar la repulsión electrostática. En el caso del carbono, un elemento tetravalente, los enlaces covalentes resultantes adoptan disposiciones específicas dependiendo del número de átomos enlazados.

Los hidrocarburos pueden contener varias combinaciones simples, dobles y triples de enlaces carbono-carbono. Los hidrocarburos etano, eteno y etino proporcionan un ejemplo de cómo cada tipo de enlace puede afectar la geometría de una molécula:

Cuadro tipos de enlaces
Fuente: Elaboración propia

Dos enlaces: geometría lineal (180°)

Cuando un carbono está unido a dos átomos mediante enlaces covalentes, los pares de electrones de enlace se sitúan en una línea recta. Esto ocurre porque con solo dos enlaces, la forma que minimiza la repulsión es una disposición lineal, con un ángulo de enlace de 180°.

Tres enlaces: geometría trigonal plana (120°)

Cuando el carbono forma tres enlaces covalentes, los pares de electrones se disponen en un plano, adoptando una geometría trigonal plana. Esto asegura que los pares de electrones estén separados por ángulos de 120°, maximizando la distancia entre ellos en dos dimensiones.

Cuatro enlaces: geometría tetraédrica (109.5°)

Cuando el carbono forma cuatro enlaces simples (como ocurre en moléculas saturadas), los pares de electrones se distribuyen en las tres dimensiones del espacio, adoptando una disposición tetraédrica. En esta disposición, los ángulos entre los enlaces son de 109.5°, una configuración que minimiza las repulsiones en un entorno tridimensional.

Este ángulo se deriva del hecho de que un tetraedro regular, una figura tridimensional con cuatro vértices y cuatro caras equiláteras, es la disposición geométrica más eficiente para separar las cargas.

Cadenas lineales

Cuando el carbono forma cadenas con enlaces simples lo hace de forma lineal. Esa estructura lineal es en realidad una estructura característica en forma de zigzag sin bifurcaciones. Por eso la representamos así:

Ácido palmítico esquemático

Fuente: Elaboración propia.

En este tipo de representación molecular se obvian los carbonos, representado solamente los enlaces entre ellos y obviando también los hidrógenos a los que están unidos cada uno de ellos.

La forma desarrollada del ácido palmítico sería esta:

Ácido palmítico esquemático

Fuente: Elaboración propia.

Esta idea de que las cadenas de carbono de enlaces simples es necesariamente lineal (o casi lineal pero en forma de Zigzag con una geometría que se extiende en línea recta) no es intuitiva, y geométricamente no es sencillo de observar si no se comprende espacialmente la estructura.

Aquí puedes hacerlo en GeoGebra. Observa que he creado los deslizadores para que puedas rotar los enlaces y colocarlos en 109.5º donde como hemos dicho se minimizan las repulsiones en un entorno tridimensional.

Como me interesa tanto el proceso de creación de la molécula y la geometría como la química y la biología detrás de ella aquí tienes también la molécula generada en p5.js

Como la estructura de la molécula con carbonos simples no tiene posibilidad de formar codos, no se ramifica, las moléculas de carbono con enlaces simples (es decir saturadas, porque sus carbonos están unidos a cuatro átomos diferentes) son completamente lineales y esto tiene implicaciones en sus propiedades y más concretamente en sus propiedades nutricionales.

La mayoría de los estudios coinciden en que las grasas saturadas de buena calidad, derivadas de alimentos saludables, no muestran un impacto significativo sobre la mortalidad cardiovascular o general. Aunque las conclusiones científicas aún no son absolutamente definitivas, el vínculo entre las grasas saturadas y los riesgos para la salud cardiovascular parece menos sólido de lo que se ha supuesto tradicionalmente. Asimismo, el aumento del colesterol LDL asociado al consumo de grasas saturadas, un argumento frecuentemente utilizado en contra de estas grasas, puede ser considerado secundario en algunos casos. La evidencia científica pone en duda la hipótesis de que niveles moderadamente elevados de colesterol LDL sean la causa directa y exclusiva de la aterosclerosis o las enfermedades cardiovasculares (Ravnskov et al., 2018).

No obstante los estudios son concluyentes cuando hablamos de las implicaciones nutricionales en la salud que tienen las grasas trans. Para adentrarnos en esta distinción (grasas tras y cis) necesitamos explorar todavía más la geometría de los ácidos grasos y más particularmente del doble enlace.

Las grasas Trans y Cis

Isomería

La isomería es una propiedad de algunas moléculas que pueden existir en formas distintas aunque tengan los mismos átomos y el mismo número de enlaces. Esto pasa porque la forma en que esos átomos están organizados en el espacio es diferente. En los ácidos grasos insaturados, la isomería ocurre alrededor del doble enlace.

Cis-trans

Fuente: Elaboración propia

La isomería que nos interesa, llamada cis-trans, solo ocurre en los insaturados, porque un doble enlace "fija" la posición de los átomos alrededor de él, y esto puede crear dos configuraciones distintas.

En la siguiente construcción puedes estudiar la geometría de la molécula. Observa como las dos posibles posiciones de los hidrogenos enlazados con el carbono del enlace doble, generan los ácidos grasos que conocemos como CIS y TRANS.

Grasas trans en la industria

Reemplazar las grasas saturadas

Tradicionalmente, las grasas saturadas se consideraban perjudiciales para la salud, especialmente en relación con las enfermedades cardiovasculares. Esta percepción se basaba en investigaciones realizadas a mediados del siglo XX, que sugerían que las grasas saturadas aumentaban los niveles de colesterol en la sangre, contribuyendo a la formación de placas arteriales (aterosclerosis) y elevando el riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares. Por ello, durante décadas se recomendó limitar su consumo y optar por grasas insaturadas, como las de origen vegetal o las de pescado.

Sin embargo, ahora sabemos que no todas las grasas saturadas son iguales. Durante mucho tiempo se alentó a reemplazarlas con grasas insaturadas, aunque las grasas insaturadas presentan ciertos desafíos para la industria alimentaria: carecen de las propiedades de textura y estabilidad que ofrecen las grasas saturadas.

Un proceso para resolver el problema

Para resolver este problema, surgió un avance tecnológico: el proceso de hidrogenación. Este método industrial modificaba la estructura de las grasas insaturadas para asemejarlas a las saturadas, logrando mayor estabilidad y funcionalidad.

El desarrollo de la hidrogenación se remonta al químico francés Paul Sabatier, quien en 1897 descubrió cómo usar catalizadores de níquel para combinar hidrógeno con compuestos orgánicos. Posteriormente, en 1901, el químico alemán Wilhelm Normann aplicó este principio a los aceites y grasas, logrando convertir ácido oleico (insaturado) en ácido esteárico (saturado) mediante una combinación de aceite líquido, un catalizador sólido y gas hidrógeno. Este descubrimiento sentó las bases para la producción industrial de grasas hidrogenadas.

Normann patentó su proceso en Alemania en 1903 y luego en el Reino Unido, y en 1909 fue implementado industrialmente por la empresa británica Joseph Crosfield & Sons. Este hito marcó el inicio de la expansión global de la hidrogenación, tanto parcial como completa, consolidándola como un pilar de la industria oleoquímica.

La hidrogenación total convierte todos los enlaces dobles de los ácidos grasos en enlaces simples, dando como resultado grasas completamente saturadas. Si bien estas grasas son altamente estables y resistentes a la oxidación (lo que prolonga la vida útil de los productos), presentan inconvenientes funcionales: son más duras y quebradizas a temperatura ambiente, lo que limita su uso en productos que requieren una textura más plástica, como margarinas o glaseados.

Por esta razón, la industria se inclinó durante décadas por la hidrogenación parcial, que reduce parcialmente el grado de insaturación de las grasas, generando un equilibrio entre solidez y manejabilidad. Este método producía grasas semisólidas, ideales para panadería y repostería, con la textura y funcionalidad deseadas. Sin embargo, el proceso daba lugar a la formación de grasas trans, un tipo de isómero que, aunque en aquel entonces no se conocían sus efectos, posteriormente se descubrió que tiene consecuencias negativas para la salud, como el aumento del riesgo de enfermedades cardiovasculares.

En contraste, la hidrogenación total, al eliminar todos los dobles enlaces, genera grasas saturadas puras sin grasas trans, lo que representa una ventaja significativa desde el punto de vista de la salud. No obstante, las grasas totalmente hidrogenadas carecen de la plasticidad necesaria para ciertos usos industriales, por lo que se han desarrollado estrategias complementarias, como la mezcla con aceites no hidrogenados, para mejorar sus características funcionales.

Hoy en día, gracias a una mayor comprensión de los efectos de las grasas trans, su uso se ha restringido, y la industria ha evolucionado hacia alternativas más saludables y sostenibles, aprovechando los beneficios de la hidrogenación completa combinada con innovaciones tecnológicas.

Bibliografía

Divulgación

  1. Butter vs. Margarine (Duración: No especificada)
    Escuchar en ZOE
    Aprender más en ZOE
    Este podcast examina las diferencias entre la mantequilla y la margarina, con un enfoque en cómo afectan nuestra salud. La discusión se apoya en investigaciones científicas sobre las grasas saturadas, las grasas trans y sus efectos en el cuerpo.

  2. Fats and Oils: What You Need to Know (Duración: No especificada)
    Escuchar en ZOE
    Aprender más en ZOE
    Este episodio ofrece una explicación detallada sobre las grasas y aceites en la dieta, diferenciando entre los beneficios y riesgos de diversas fuentes de grasas. Se enfoca en cómo seleccionar las opciones más saludables basadas en evidencia científica.


Libros

  1. Réquiem por la pirámide: Salud, alimentación y mitos nutricionales
    Autor: Ismael Galancho
    Ver en Amazon
    Este libro analiza críticamente la pirámide alimentaria tradicional y expone varios mitos nutricionales. Aporta una visión más equilibrada sobre la alimentación y cómo las decisiones dietéticas afectan nuestra salud, cuestionando las normas ampliamente aceptadas en la nutrición moderna.

Artículos Científicos

  1. Vegetable Oil Consumption and Trends Over Time
    Autores: No especificados
    Leer en USDA
    Este artículo de la USDA proporciona datos sobre las tendencias en el consumo de aceites vegetales en la dieta moderna, destacando el impacto de su creciente presencia en los mercados y los efectos sobre la salud pública.

  2. Relationship Between Saturated Fats, LDL Cholesterol, and Cardiovascular Risk
    Autores: Uffe Ravnskov et al.
    Publicado por: Cambridge University Press & Assessment
    Fuente: ResearchGate
    Este estudio liderado por Ravnskov y otros (2018) analiza la relación entre el consumo de grasas saturadas, los niveles de colesterol LDL y el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Argumenta que el vínculo entre las grasas saturadas y las enfermedades del corazón no es tan sólido como se suponía anteriormente. Sugiere que niveles moderadamente elevados de colesterol LDL podrían no ser una causa directa de aterosclerosis y subraya la necesidad de un enfoque más matizado sobre el impacto de las grasas saturadas en la salud.
    Este trabajo ha generado debate en la comunidad científica, ya que otros expertos consideran que las conclusiones podrían minimizar los riesgos cardiovasculares asociados al colesterol LDL y las grasas saturadas en ciertos contextos.


Curiosidades

  1. Spurious Correlations
    Visitar la web
    Esta página presenta una recopilación de correlaciones espurias, es decir, aquellas en las que dos variables están relacionadas sin una causa directa. Un enfoque interesante y a menudo sorprendente sobre cómo se pueden encontrar patrones en los datos que no tienen sentido.