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Un estudio detallado de los números

Registro diario con Yazio

Durante cinco semanas hice un registro lo más exacto posible de ingesta. Pesé los productos, anoté las cantidades y registré todo lo que ingería.

No varié significativamente lo que suelo comer e incluso estuve un ligero déficit calórico de unas 20 kcal/día lo que implica que mi consumo habitual de proteína debería ser igual o superior al que reflejan estos números.

Este proceso tan concienzudo se hace más fácil con una aplicación como Yazio. Una aplicación que en su versión gratuita ya permite multitud de cosas.

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Datos recogidos

Una vez introducidos los datos los desglosé en una hoja de cálculo tal y como se muestra a continuación. Separando los macronutrientes y poniendo el foco en la proteína.

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Resumen de macronutrientes

Y aquí se puede ver el desglose de las semanas estudiadas. El resultado es muy claro. Sin ingerir productos ricos en proteína ni suplementos, el consumo de proteína estaba ya en \(1,6\frac{g}{kg}\). Es decir, el doble de la recomendación de la OMS.

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Nutrientes Totales

Ya que estaba estudiando la proteína aproveché para ver cuál era mi distribución de nutrientes. En mi caso, con un más que repetable 60% de carbohidratos, el macronutriente que se ha visto desplazado ha sido la grasa. Las recomendaciones de grasa suelen estar en el 20-35% y no se recomienda consumir por debajo del 20% de grasa en la dieta porque afecta a la palatabilidad de la misma. En mi caso, no había ninguna intención de hacer una dieta baja en grasas, así que es el resultado de la inercia más que de una estrategia premeditada.

Cantidades Totales

Proteína Total (g): 3852.7
HCO Total (g): 9749.2
Lípidos Total (g): 3002.5

Gráfico resumen

Fuente: Elaboración propia. Chart.js.

Conclusiones

La mayoría de nosotros ingerimos suficiente proteína con la comida real que consumimos. En mi caso pude comprobar que la ingesta de proteína (estando además en déficit calórico) era cercana a 1,6 g/kg, el doble de la recomendación de la OMS y en el rango que señalan múltiples estudios como óptimo para la ganancia de masa muscular y por encima del cuál no se observan beneficios significativos.

Los productos ricos en proteínas están en muchos casos ultraprocesados incorporando otros ingredientes no desables. El potencial beneficio de la ingesta extra de proteína (que en muchos casos no es necesario), se ve perjudicado por la ingesta de otras sustancias que acompañan a estos productos, potencialmente más perjudiciales para la salud.

El coste económico de estos productos es elevado porque la gente está dispuesta a pagar más si identifica que son ricos en proteína, lo que constituye una estafa al consumidor. El entorno le hace creer que necesita suplementar algo que no necesita y le ofrece productos caros de forma que promete darle ese aporte innecesario.

En definitiva, la industria saca beneficio de esta percepción errónea de que la población de forma generalizada necesita consumir más proteína.