Necesito más proteína
A pesar de todo lo que he mencionado gran parte de la población que se informa sobre este tema acaba barajando cifras superiores a los \(2 \frac{g}{kg}\) de peso. ¿Es necesario ingerir mucho más para hacer deporte o perder peso?
La respuesta corta es no. No salvo que seas un atleta de élite. Uno que entrena varias horas (4-5 horas al día) todos los días. Existen otros grupos de población con situaciones especiales, los niños y las mujeres embarazadas tienen necesidades de ingesta de proteína superior porque tienen una mayor demanda para generar nuevos tejidos.
Si revisamos los datos, en España la ingesta media diaria de proteínas en la población participante en el estudio científico ANIBES (2016) fue de 74,5 ± 22,4 gramos/día, mayor en hombres (80,3 ± 24,9 gramos/día) que en mujeres (68,5 ± 17,7 gramos/día). Si pensamos en un hombre promedio de unos 70kg con 56g de proteína dispondría de exactamente \(\frac{56 g}{70 kg}=0,8 \frac{g}{kg}\) Consultando las tablas de la distribución normal de media \(\mu = 80,3\) y desviación típica \(\sigma =24,9\) tendríamos que un 83,5% de los hombres ingieren más de \(0,8 \frac{g}{kg}\) (aunque recordemos que estamos simplificando el peso usando un promedio de 70kg). Podríamos pensar que un 16,5% estarán por debajo de la recomendación general de \(0,8 \frac{g}{kg}\), pero recuerda que esa recomendación ¡aseguraba que el 97,5% de la población cubriría sus necesidades nutricionales!.
En esta hipótesis el 2,5% del 16,5% de la población estaría consumiendo menos proteína de la que necesita, es decir un 0,4% de la población..

En los últimos años, ha habido un aumento notable en los productos etiquetados como “ricos en proteína”, que van desde yogures hasta barras de snacks y cereales. Pero debemos poner bajo la lupa el uso generalizado de estos productos y la percepción errónea de que son necesarios para cumplir con los requerimientos proteicos. A menudo, estos productos son significativamente más costosos y no ofrecen una ventaja real para la mayoría de la gente que ya cumple con sus necesidades diarias de proteína.Los estudios de marketing muestran que la obsesión con la proteína y el bombardeo publicitario nos ha llevado a que de media estemos dispuestos a gastar un 20% más en los productos etiquetados como ricos en proteínas.

Un ejemplo podrían ser los yogures "altos en proteína", que a menudo cuestan el doble que los yogures normales y solo ofrecen una ligera cantidad extra de proteína. En muchos casos, estos productos están diseñados para satisfacer la demanda de un mercado preocupado por la imagen y la “necesidad” de consumir proteína en exceso. Es necesario reflexionar sobre lo absurdo que es gastar dinero extra en estos productos cuando una dieta balanceada ya cubre las necesidades proteicas diarias.